El presidente anunció la inauguración del hospital permanente de Santa Lucía Cotzumalguapa el pasado miércoles, como el quinto que se ha habilitado desde el inicio de la pandemia, uniéndose a los hospitales temporales del Parque de la Industria, Quetzaltenango, Petén y Zacapa.
Los donativos de la iniciativa privada, y en éste caso del sector azucarero, han sido claves para habilitar éstos hospitales.
 
Durante la inauguración el Presidente informó que el Ministerio de Salud Pública tendrá la meta de construir para finales del próximo año siete nuevos hospitales, que se usarán para atender casos de Covid-19 inicialmente, pero quedarán para atención de otras enfermedades posteriormente. Estos estarán localizados en Mazatenango, Cobán, Retalhuleu, Jutiapa, Amatitlán, San Marcos y están analizando si podrían hacer el séptimo en Coatepeque o Chiquimula.
 
Con éstas nuevas construcciones se espera añadir 1,600 camas más a la red de hospitales nacionales, aumentando en 18% la disponibilidad. Previo a la pandemia Guatemala contaba con 9,200 camas hospitalarias, lo que representa seis camas por cada diez mil habitantes, la tasa más baja de todo el continente. Lo escuchaste bien, tenemos el sistema de salud más débil de la región, aún más débil que Haití, lo que representaba nuestra mayor debilidad al enfrentar la amenaza del COVID.
 
Los nuevos hospitales son necesarios, pero no suficientes. Para llegar al promedio de Latinoamérica necesitamos añadir 10,000 camas más, lo que significa la construcción adicional de unos 50 nuevos hospitales. Así que éste es sólo un pequeño primer paso de lo que debería convertirse en una agresiva estrategia nacional por los siguientes años, a lo que debería sumarse el aumento y apoyo a más personal médico, y una mejorada gestión del equipo y medicamento, lo que resultaría en una mayor atención en salud para toda la población.
 
OTRAS OBSERVACIONES
– Esta fue la semana de mayor disminución de casos de toda la pandemia, tanto a nivel nacional como en el departamento de Guatemala. Ya van más de ocho semanas de descenso en los casos, y un repunte no se preve en las próximas dos semanas. Creo que de darse, sucedería hacia el 1 de octubre
– La cantidad de pruebas implementadas se han estancado y reducido a nivel nacional. Se hicieron unas 5,000 pruebas menos esta semana en relación a las anteriores. Aún así, el porcentaje de pruebas positivas continúa descendiendo, lo que indica que el número de pruebas no es el factor por el cual hay menos casos.
-La tasa de fatalidad en agosto fue de 1.6%, el mes más bajo de la pandemia. El más alto fue junio con 3.9% de fatalidad.
– La movilidad de los guatemaltecos hacia lugares de trabajo y comercios se aumentó esta semana pasada, lo que indica que han comenzado a tomar confianza en el descenso de casos y a retomar sus actividades diarias gradualmente. Esto es bueno para la recuperación económica, pero es el primer indicio de un repunte semanas después.
 
Fuente: Rodolfo Mendoza, Consultor y Conferencista Internacional