Cuando el país inició la reapertura a finales de julio, muchos temían que los contagios se dispararían de inmediato. Desde entonces advertí que no sería así, pues por lo observado en otros países, tomaba de 45 a 60 días en darse el rebrote, por lo que expliqué que podría esperarse entre el 15 de septiembre y el 1 de octubre.

Hace dos semanas escribí esto en mi muro: “En Guatemala aún no hemos visto ese cambio en la curva de casos, sino que aún se observa una tendencia que se mantiene igual o a la baja.

Considero que comenzará a manifestarse alrededor de la primera semana de octubre, que es cuando se cumplen las seis semanas desde el aumento de movilidad. Y creo que la mayoría de personas no lo notará inmediatamente y que se hablará poco de ello al comenzar a darse, porque el cambio de la tendencia al inicio es leve.

“Estamos en la primera semana de octubre y ya se puede confirmar que se dio el cambio en la tendencia, y como se esperaba, la mayoría no lo ha notado aún, porque al inicio es leve el aumento de casos. Durante la primera ola el área metropolitana fue la que experimentó al inicio el brote de contagios y la primera en aplanar la curva.

Como era de esperarse, también es la primera en mostrar un rebrote de casos para la segunda ola. Como es la región con mayor cantidad de habitantes, éste rebrote en la capital influirá en la cantidad de casos a nivel nacional, aunque aún no se evidencien nuevos brotes en otras regiones del país.

Detrás de la capital le seguirán los otros municipios del Departamento Central, luego le tocará a Escuintla, Antigua y después las cabeceras de los departamentos de oriente. Otras regiones como el altiplano del país, la costa sur y los departamentos del norte serán de los últimos en entrar en la segunda ola, pues vieron brotes tardíos. Algunos de éstos aún no han aplanado la curva de la primera ola.

¿Qué tan intensa y fuerte será esta segunda ola?

Es muy difícil saberlo con precisión. Mi primera impresión es que tardará un mes en explotar, basado en lo que vimos anteriormente en nuestro país y las experiencias de otros países. Esta vez las condiciones son distintas.

Las fronteras están abiertas, todas las actividades económicas y sociales pueden funcionar, ya no hay Toque de Queda, y la personas están relajando las medidas de higiene y seguridad. Esto influirá en el crecimiento de los contagios. Pero también lo hará el uso de la mascarilla y la práctica distanciamiento social. La intensidad de la segunda ola dependerá de cuánto nos cuidemos y de que cada uno sea responsable consigo mismo y su sus seres queridos.

¿Se espera que cierren el país de nuevo?

No lo creo. Lo que se ha visto en otros países es que las nuevas medidas sean focalizadas solo en las regiones afectadas, y únicamente en sectores específicos, como los bares y los eventos sociales. La conciencia que ya se levantó a nivel general tiende a avivarse cuando los casos aumenten, resultando en el cuidado personal y el auto confinamiento. Y lo que he notado es que ese cuidado personal tiene el mismo efecto que las imposiciones gubernamentales: aplanar las nuevas curvas de contagios.

Fuente: Rodolfo Mendoza, Consultor y Conferencista Internacional