Muchos continúan cuestionando cómo puede ser que los casos diarios sigan descendiendo pero no se vea que más municipios pasen de color rojo a anaranjado en el sistema de alertas. La respuesta sencilla es que el punteo del semáforo no depende de la cantidad de casos sino de la cantidad de pruebas.
 
Por nueve semanas los casos diarios se han reducido en el país, y la última fue la semana de mayor descenso en toda la pandemia. Así como lamentamos cuando los contagios se multiplicaban, también es valedero evidenciar cuando éstos bajan, pues representan menos personas enfermas y menos riesgo de fallecimientos por este virus.
 
Pero el número de pruebas se han quedado estancadas por bastante tiempo; no logramos rebasar el techo de 4,000 pruebas diarias, a pesar de varios anuncios de que se han comprado o distribuido más pruebas en el interior del país.
 
El resultado de esto es que el punteo del sistema de alertas, en vez de descender, se mantiene estable, y por consiguiente no hay descensos notables en los colores del semáforo.
 
La semana pasada hicieron 5,000 pruebas menos a nivel nacional. Si la mitad de éstas es hubieran hecho en la ciudad capital, el Municipio de Guatemala estaría en color anaranjado en vez de rojo.
 
Lamentablemente bajar de color depende en una gran medida de la gestión de las autoridades de salud, no solo de que la población se cuide y guarde distanciamiento.
 
Piénsalo por un momento. Las iglesias podrían iniciar servicios regulares, los restaurantes ampliarían casi al doble el aforo de personas, las salas de cine y los gimnasios podrían operar en anaranjado, solo por mencionar algunos sectores.
 
Y se les evita porque en vez de hacer más pruebas, se hacen menos. Para aquellos que aún respetan las indicaciones del gobierno, este estancamiento en la gestión de pruebas de las autoridades de salud si tiene un gran impacto.
 
Fuente: Rodolfo Mendoza, Consultor y Conferencista Internacional